El hombre al que le salvó la vida un pecho de titanio

Hasta hace poco, Edward Evan podría haber muerto fácilmente de un golpe en el pecho: durante siete años este británico vivió sin gran parte de su esternón, el hueso que protege el corazón y los pulmones.

Todo empezó con un dolor repentino en el pecho que acabó siendo una extraña infección en el esternón.


Se puso tan grave que los médicos tuvieron que extraerle el hueso y parte de las conexiones adyacentes con las costillas.