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jueves 21 de octubre de 2021
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El humor en los tiempos de ajuste

El autor del Manual para demoler progresistas elige un seudónimo para firmar: Gustavo Beaverhausen, nombre que coincide con el fake de la cuenta que utiliza en la red social Twitter, desde la cual ha promocionado su publicación. Que una editorial como Libros del Zorzal – Edhasa se haya acoplado de una forma tan poco feliz al ya transitado periplo “de las redes sociales al libro” -la contratapa está a cargo de otro usuario de Twitter, Malcom Gómez- habla a las claras de jibarización intelectual o de simple aventurerismo; lo cierto es que la idea es vieja. De hecho, la publicación se puede vincular con una serie de títulos que proponen al progresismo como tema y objeto de crítica desde un posicionamiento ideológico similar, es decir, una versión poco informada de la alt-right norteamericana. El opus de “Beaverhausen” se inscribe en la tradición de Qué significa ser progresista en la Argentina del siglo 21 (2012) de Fernando Iglesias, Progresismo: el octavo pasajero (2013) del propagandista oficialista Gustavo Noriega junto a Guillermo Raffo y, además, sería posible ubicarlo en serie con el que probablemente sea el iniciador en la región de este tipo de discursos: el Manual del perfecto idiota latinoamericano de Apuleyo Mendoza, Carlos Alberto Montaner y Álvaro Vargas Llosa, publicado en 1996.

A falta de novedad estética o discursiva, el libro podría al menos traer entre manos alguna verdad, algo no dicho ya por el previsible discurso de la derecha argentina. Pero tampoco es el caso. El título promete la demolición de un tipo social que desde el inicio aparece satirizado, el “progre”, definido como “un individuo que, por estrategia o deformación, simula una actitud ideológica para verse bien ante los demás”. La idea de “pose” como definición del progresismo, junto con la afirmación de un principio rector de este ideario que consistiría en demonizar al rico e idealizar al pobre, parecen ser las hipótesis principales del autor, y el kirchnerismo encarna la quintaesencia de esta simulación y engaño a denunciar. Con una prosa plagada de chistes, giros twitteros, algunas menciones de autoridad y citas extensas en el afán de polemizar con las voces eminentemente kirchneristas que convoca, el Manual para demoler progresistas revisa en 190 páginas de generoso interlineado doble algunas de las boutades y puntos más polémicos de los doce años previos al gobierno de Cambiemos: el conflicto rural por las retenciones a la soja, los casos de corrupción, la detención de Milagro Sala, el feminismo, el caso Nisman (para el autor, su asesinato pergeñado por Cristina Kirchner), las opiniones de Horacio González sobre la película “El ciudadano Ilustre”, la cumbre en contra del ALCA organizada por Néstor Kirchner, la relación geopolítica de Argentina con China, la anulación de las leyes de obediencia debida, los vaivenes en la apreciación del Papa, los furcios del entonces candidato a diputado Cabandié ante una agente de tránsito, entre otros.

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