El huracán Patricia Bullrich

La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, concentra en estas horas toda la atención y la tensión del gobierno de Mauricio Macri. Fortalecida por el operativo de seguridad de la cumbre del G20 y respaldada por la Casa Rosada ante la catarata de cuestionamientos al protocolo para el uso de armas de fuego en las fuerzas federales, emerge como la cara visible de la «mano justa» que reclama el Presidente y que, según argumentan fuentes oficiales, marcan las encuestas. Su figura pisa fuerte dentro del PRO, donde ya hay quienes la ven como candidata en 2019, pero ella esquiva los pronósticos y se recluye en la gestión, la vía que más la acerca a Macri.

Quienes la frecuentan registran un cambio en su actitud que se basa en una serie de gestos que llegan desde Balcarce 50. Se pudo comprobar ese ánimo durante el Consejo Nacional del PRO de Parque Norte, el último lunes: desde que ingresó al Salón Araucaria hasta que dejó el complejo, accedió a todos y cada uno de los pedidos de selfies de dirigentes macristas del interior del país y de algún que otro porteño. Su entrada fue acompañada por una ovación. La celebración de su presencia se extendió y pospuso el debate del plenario macrista, ante las caras de sorpresa del jefe de Gabinete, Marcos Peña, y del jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, entre otros.