lunes 19 de noviembre

El idioma es también un reflejo de los cambios sociales

Hace unas semanas, una estudiante secundaria habló por televisión en el contexto de la movilización por la legalización del aborto. El contenido no llamó la atención, pero sí algunas palabras que incluyó en su discurso, con una naturalidad pasmosa. Explicó que “les estudiantes” resolvieron tomar el colegio “hasta que termine la sesión de diputades”.

Este novedoso uso consiste en la creación de un tercer género gramatical con desinencia en “e” en reemplazo del valor genérico, no marcado, que el masculino tiene en nuestra lengua para algunos pronombres, sustantivos y sus modificadores que refieran a seres animados. Dicho de otra forma, en español, como en muchos otros idiomas, el masculino cumple más de una función: en singular y en plural, sirve para referirse a hombres, pero también a la especie en su conjunto. Frente a esto, este tercer género propone limitar el masculino a la función específica de referirse solo a hombres, mientras ofrece otro -más preciso- para el valor genérico.


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