martes 27 de septiembre de 2022
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El impacto de Cristina en la interna del PRO y un mapa electoral como en 2003

Sin equidistancia -ni éxito-, Mauricio Macri arbitró para contener la herida expuesta que Cristina Kirchner generó en el PRO. Hasta acá, el expresidente usó en beneficio propio el espadeo constante entre Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich; el viejo truco de dividir y reinar. Pero el episodio Recoleta escaló demasiado, se le fue de las manos e instaló por primera vez un escenario indeseado: el de la ruptura y/o la atomización del dispositivo macrista.

El almuerzo del PRO, este martes en Puerto Madero, se convirtió en una larga sesión de diván grupal sobre cómo convivir con la vice. Macri, que gobierna el ecosistema del PRO, no logró ordenar una crisis interna que mostró, por primera vez, a Rodríguez Larreta fuera de sí y a Bullrich, en general estratégicamente silvestre, decidida a no ceder ni un centímetro de el pulseo con el jefe de Gobierno. “Patricia fue egoísta con lo que hizo. ¿Se olvidó que cuando pasó lo de Maldonado nosotros la bancamos?”, se quejaron en el primer anillo de Larreta.

De fondo, la discusión tiene que ver con la dinámica íntima del PRO para resolver la candidatura presidencial del 2023, la butaca que se disputan Larreta y Bullrich, y donde incide Macri. No está definido un formato y, luego de cada pelea pública como la de este fin de semana, el intríngulis para hacerlo se vuelve más complejo. Por momentos, aparece en escena la hipótesis de un escenario similar al del 2003, una disputa electoral con cuatro o cinco candidatos/espacios sobre el ring. Así llegó Néstor Kirchner a presidente.

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