El imperio del fracking: así ha vuelto Estados Unidos a la cabeza de la producción del petróleo

A mediados de la década de los ’70, Estados Unidos se plantó. Ralentizada la fiebre productora que siguió al descubrimiento de gigantescas reservas en Alaska y, ante todo, paralizada la economía mundial por la gravísima crisis del petróleo, la producción de crudo del país comenzó a descender paulatinamente. De un pico de más de 10 millones de barriles diarios a principios de la década se pasó a aproximadamente la mitad en 2009.

En el camino, Estados Unidos había dejado de ser el gran productor de petróleo del mundo para mantenerse, con mayor timidez, en un segundo plano. La desaceleración de la producción estadounidense permitió que otros países, mucho más dependientes del crudo para la revitalización de su economía, acapararan la primera plana mundial. Irán, Arabia Saudí, Venezuela, Irak, Qatar y más recientemente Rusia dominaron la escena.


Hasta hoy.