lunes 26 de septiembre de 2022
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El inesperado beneficio de hacer el bien sin mirar a quién

A finales de agosto, Erin Alexander, de 57 años, se sentó en el estacionamiento de una tienda Target en Fairfield, California, y lloró. Su cuñada había fallecido en fechas recientes y Alexander la estaba pasando mal ese día.

Una barista que trabajaba en el Starbucks del Target tampoco se sentía bien. La máquina de café expreso se había descompuesto y ella estaba muy estresada. Alexander (quien había dejado de llorar y había entrado por un poco de cafeína) sonrió, pidió un té verde helado y le dio ánimos. Después de recoger su pedido, vio un mensaje en el vaso: “Erin”, había escrito la barista junto a un corazón, “tu alma es de oro”.

nytimes.com  (www.nytimes.com)