martes 17 de mayo de 2022
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El inmenso museo que nadie puede disfrutar

La insípida zona del puerto franco cerca del centro de Ginebra, una serie de bodegas de color gris y beige rodeadas de vías de tren, calles y una cerca de alambre de púas, parece un lugar donde la belleza va a morir. No obstante, en sus muros, embaladas o selladas una junto a la otra en bóvedas atiborradas, se encuentran más de un millón de algunas de las obras de arte más exquisitas que se hayan hecho nunca.

Tesoros de los días de gloria de la antigua Roma. Pinturas que deberían estar en un museo de los Grandes Maestros de la Pintura. Unas mil obras de Picasso.

Como el precio del arte se ha disparado, tal vez nada ejemplifica mejor la perspectiva del arte como lingote de oro para el coleccionismo contemporáneo que la proliferación de bodegas como esta, donde se guardan en cantidades cada vez mayores obras de arte cuyos dueños están más interesados en ver cómo suben de valor que en colgarlas de las paredes.

nytimes.com  (www.nytimes.com)