El innovador combustible hecho de aire que se está produciendo en Holanda y con el que quieren revolucionar la aviación

«Este es el futuro de la aviación», me dice Oskar Meijerink en una cafetería en el aeropuerto de Rotterdam.

Su compañía, asociada a los dueños de ese aeropuerto holandés, trabaja en la producción comercial del primer combustible hecho, en parte, de dióxido de carbono (CO2).


Con sede en ese aeropuerto, la empresa Meijerink planea hacerlo con una tecnología para captar del aire CO2, el gas que contribuye al calentamiento global.

En paralelo, se separa el hidrógeno y oxígeno presentes en el agua. El hidrógeno se combina con el CO2 previamente capturado de la atmósfera para formar un gas sintético que puede ser transformado en combustible para aviones.

La planta piloto alimentada por energía solar busca producir 1.000 litros de combustible para aeronaves al día.