martes 30 de noviembre de 2021
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El joven que pasó de monje a facturar $ 1,2 millones

Se crió entre cueros y telas. Huérfano de chico, Nicolás Zaffora vivió con sus abuelos, quienes se dedicaban a la talabartería y a la sastrería a medida. Y, si bien su gusto por lo artesanal viene de tradición familiar, sus viajes a Europa definieron el perfil de su emprendimiento: Zaffora Bespoke, sastrería artesanal que fundó en 2011 y con la que, este año, proyecta facturar $ 1,2 millón.

Antes de decidirse por el mundo entrepreneur, “hizo prácticas” (así las define) en un monasterio, donde pasó 10 años como monje y, como parte de sus labores, vestía a sus compañeros. Ya fuera de los claustros, buscó inspiración en la tradicional calle londinense Savile Row, arteria donde, justamente, se acuño el término bespoke (prendas a medida).

“En la Argentina, hay muy buenos sastres pero ninguno de la nueva generación. Acá, no existen academias”, cuenta Zaffora. Es que el bespoke combina el savoir faire de una práctica artesanal ancestral con tendencias modernas y el asesoramiento de imagen. “El bespoke tailor es un artesano. Pero, ante todo, un creativo de las manos, que da vida a la personalidad de una persona con las prendas que mejor van con su cuerpo”, explica el emprendedor, quien tiene su atelier en el edificio Barolo.

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