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domingo 16 de mayo de 2021
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El kirchnerismo también ajusta

Por gradual que sea –eso ya se verá de lo que salga de la guerra de buenos modales con el Fondo Monetario Internacional (FMI)– y por cuidadoso que resulte del rebote económico esperado para 2021, la Argentina entró, una vez más, en un ciclo de ajuste fiscal. Esa realidad se mixtura con un momento de distanciamiento personal entre las dos principales figuras políticas el país, el presidente Alberto Fernández y la vice, Cristina Kirchner, máximos garantes de que la crisis interminable no derive en ingobernabilidad. ¿Hay posibilidad de ruptura entre ambos? Spoiler: no. Más allá de diferencias, Cristina entiende las limitaciones del momento y ratifica su convicción de haber puesto al frente de la boleta a un hombre que, más allá de haberle entregado al kirchnerismo el plus de moderación que le permitió ganar las elecciones de octubre del año pasado, llegó con el mandato histórico de hacer el ajuste socialmente posible. Sí: aunque cierta narrativa indique lo contrario, el kirchnerismo también ajusta.

¿Qué hicieron como gobernadores de Santa Cruz, si no, Néstor y Alicia Kirchner? La idea de un kirchnerismo dado a una expansión del gasto permanente y pluscuamkeynesiana es un producto histórico vinculado a la chiripa de la supersoja del período 2003-2010, que devino relato durante la fase cristinista. Sin embargo, eso convive, sin anularla, con la otra faceta K: la concepción fiscalista del manejo de la cosa pública. Como el propio expresidente solía decir, sin caja no hay política.

El 2 de enero de 1992, poco después de haber asumido el mando de una Santa Cruz quebrada, Néstor Kirchner emitió el decreto 309, que parceló el pago de salarios, aguinaldos y jubilaciones dada “la imposibilidad del pago de haberes de los funcionarios y empleados públicos activos y pasivos” en todos los niveles de la provincia.

letrap.com.ar  (www.letrap.com.ar)