24.1 C
Buenos Aires
sábado 6 de marzo de 2021
Cursos de periodismo

El largo abrazo de Maradona al peronismo: de Menem a Alberto Fernández

Reconstruir el itinerario político de Diego Armando Maradona a lo largo de su vida es posible, aunque esconde el riesgo cierto de un mar de imágenes y momentos que se escurren en la memoria y se burlan de los archivos. Tratar de descifrar cuál era la clave que guiaba sus movimientos es más difícil y es probable incluso que no tenga sentido siquiera intentarlo cuando su ausencia lo cubre todo. Las futuras generaciones lo aprenderán de mil maneras. Dentro y fuera de la cancha, el jugador de fútbol más grande de todos los tiempos tenía un imán que atraía a las millones de almas anónimas que constituyen el sufrido pueblo argentino. Pero también cautivaba al poder, que se desvivía por tenerlo cerca, en ese acto reflejo de la política por bañarse de una popularidad prestada.

Sus últimos años, cuando a la larga década kirchnerista le sobrevino la fugaz aventura macrista, son los que se ven ahora más nítidos y muestran una línea de continuidad en la que se observa en Diego la mayor de las coherencias. Gustase a quien le gustase, el astro que nació en Villa Fiorito y es sinónimo de Argentina se definía como peronista, amaba a la Cuba de Fidel y había sellado un compromiso irreductible con la Venezuela de Hugo Chávez. Su identificación con el proyecto de Néstor y Cristina Kirchner era de lo más plena y tuvo su punto más alto con el tren del Alba que llegó a Mar del Plata para oficiar de contracara de la Cumbre de las Américas con Evo Morales y Emir Kusturica a la cabeza. Sin embargo, Maradona estuvo siempre, cada vez que lo llamaron: se cansó de repetir su apoyo al gobierno del Frente para la Victoria, se declaró “cristinista hasta los huevos”, acompañó el lanzamiento del Fútbol para Todos -que le arrebató los derechos de transmisión al Grupo Clarín- y acompañó a CFK incluso en el funeral de Kirchner.

eldiario.es  (www.eldiario.es)