El largo camino a diciembre

Desde que el presidente Mauricio Macri reconoció la derrota en las primarias hasta que el escrutinio provisorio confirmó sus palabras, pasaron escasos dos minutos. El giro sucedió pasadas las 22.30, cuando el líder del PRO se decidió a poner la cara ante la caída de todos los pronósticos que sus funcionarios habían defendido con soberbia. «Duele que no hayamos tenido el apoyo que esperábamos», enunció el jefe de Estado en tono autocrítico. «Hemos tenido una mala elección y eso nos obliga a redoblar los esfuerzos a partir de mañana para en octubre continuar con el cambio», insistió el jefe de una administración que, desde junio del año pasado, ató su destino al endeudamiento que contrajo con el Fondo Monetario Internacional para no caer la cesación de pagos. La sombra de ese fantasma se incrementó desde este domingo y pone en duda buena parte de las certezas que construyó el gobierno desde la crisis de 2018.

Con rostro demudado, Macri comenzó el último tramo de su mandato en una cuenta regresiva que, hasta el revés sufrido esta medianoche, contaba con otras dos etapas: las generales del 27 de octubre y una eventual segunda vuelta en noviembre. Luego del accidentado escrutinio de este domingo, la carrera electoral de Juntos el Cambio pareció acortarse por el calibre de la derrota que le propinó el Frente de Todos a nivel nacional y también en distritos clave para la gobernabilidad del proyecto de Macri. En especial, por las dudas sobre el futuro de la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, cuya reelección corre un riesgo inesperado a partir de la desventaja que registró detrás de Axel Kicillof, en una elección provincial que se define el 27 de octubre sin segunda vuelta. A diferencia de la presidencial, que cuenta con un improbable repechaje para fines de noviembre. Esa meta, que era clave para los cálculos de la Casa Rosada, se alejó luego de las PASO.