El lenguaje inclusivo y la “ideología de género”

En la sección Ideas del domingo 3, Patricia Nigro escribió una interesante nota titulada “Diez motivos por los que no conviene usar (todavía) el lenguaje inclusivo”. Los decálogos tienen siempre un encanto particular, parece que allí se encerraran todas las verdades. No puedo aquí analizar cada motivo, pero quiero decir que coincido en algo fundamental: el uso generalizado de la “e” no es la única manera ni la más virtuosa para incluir a los múltiples sujetos hablados por la lengua. Solo que no llamo “lenguaje inclusivo” únicamente a ese uso, por cierto muy reciente, sino al esfuerzo que el feminismo reclama y realiza desde hace más de cuatro décadas para impugnar el uso del masculino como excluyente en algunos casos y universal en otros, dejando al contexto y a la guillotina resolver las ambigüedades (lo de la guillotina lo conté en otra ocasión a propósito de Olympia de Gouges). El “todavía” del título de la nota sugiere que tengamos paciencia, que no forcemos los cambios, que se van a ir dando naturalmente desde la sociedad hacia las academias acompañando los cambios de la realidad. Pero los cambios en la realidad no se dan naturalmente, porque los lugares sociales y la ampliación de derechos no son naturales sino políticos. Y por eso el feminismo plantea como parte de su práctica para cambiar la cultura patriarcal una política del lenguaje y del nombrar.

Las mujeres, desde niñas, debemos aprender las condiciones pragmáticas de uso del “todos”, del “niños”, del “hombres” para saber cuándo nos incluye y cuándo no. Esa herramienta no la da la gramática. Imaginemos ahora la infancia de alguien que no se identifica ni con “niño” ni con “niña” y no encuentra palabra para nombrarse… El lenguaje merece pensarse desde una perspectiva atenta a esta inclusividad. Si se acepta esta necesidad, discutamos entonces las herramientas apropiadas. Al final de su nota, Nigro da un excelente repertorio de herramientas que no requieren usar la “e” ni otros mecanismos rechazados por no lingüísticos (como la @) o por ilegibles (como la x). Buenos recursos para incluir el femenino, pero algunos insuficientes para la diversidad de género.