El Luna Park en venta

“No me jodan, me cagan la vida. Tendría que pedir permiso hasta para cambiar una lamparita”. Juan Carlos “Tito” Lectoure no se andaba con vueltas cada vez que un político le mencionaba la posibilidad de que el Luna Park -su Luna Park- fuera declarado Monumento Histórico Nacional.

Sabía de lo que hablaba el promotor de boxeo que ayudó a consagrar a trece campeones mundiales argentinos. Suficiente era que tuviera que lidiar con las amenazas de la verdadera propietaria del estadio, su tía política para todos -y compañera y amante en la intimidad-, Ernestina Devecchi de Lectoure, que amenazaba con “vender de una vez por todas ese amante caro” que ya no dejaba plata.