domingo 24 de junio

El macrismo aún no logra controlar la anarquía desatada en el espionaje

Por si el festival de escuchas filtradas a la prensa había dejado alguna duda, la performance de Natacha Jaitt la despejó: el submundo del espionaje es un hormiguero, plagado de operaciones, de pujas políticas, de negocios, microemprendimientos y pillerías de bajo vuelo. Actividades hechas desde la informalidad, por agentes retirados, inorgánicos o en actividad. O directamente por personajes con algún tipo de contacto con los servicios de inteligencia.

Tal desorden, sumado a la opacidad propia de ese ámbito, atenta contra las lecturas lineales sobre los intereses en juego. Sobre cuáles son las víctimas reales y cuáles los autores en bambalinas de cada acción.


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