jueves 26 de mayo de 2022
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El malentendido millonario y el primer cortocircuito con el Fondo

Al vocero del Fondo Monetario, Gerry Rice, no le hicieron falta ni cinco minutos para exponer los dos problemas que surgieron en la discusión de la letra chica de la refinanciación de la deuda argentina. Veterano de mil batallas en el Banco Mundial y único sobreviviente de la task force que acompañó a Christine Lagarde en la vuelta del organismo al país, el escocés aclaró cuatro veces que el entendimiento alcanzado hasta ahora no llegó todavía “a nivel del staff” y que la discusión entre las potencias accionistas -que demanda semanas de plazo- ni siquiera comenzó. También destacó que el pre-acuerdo apunta a “reducir de forma duradera los subsidios a la energía”, un mandato que abrió una nueva grieta en el corazón del Frente de Todos y que los consultores más cotizados del sector definen como sencillamente imposible de cumplir, salvo con un tarifazo tan cuantioso y abarcativo como el que dispuso Juan José Aranguren.

El recorte de los subsidios es tan crucial para el Fondo que el domingo inmediatamente posterior al anuncio del pre-acuerdo, casi dos semanas atrás, su flamante número dos ya había salido a subrayarlo en Twitter. “Acordamos que va a ser importante una estrategia para reducir los subsidios a la energía de manera progresiva”, escribió entonces. El ministro Martín Guzmán apenas lo había mencionado al anunciar el entendimiento. Después, mientras la renuncia de Máximo Kirchner a la jefatura de bancada del Frente de Todos desataba una crisis política de alcances todavía inciertos, fue el mismo Guzmán quien aseguró que el ajuste para reducir el déficit como exige Washington se aplicaría en esa partida. La meta, precisó, es reducirlo de casi el 3% al 1,7% del PBI.

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