lunes 10 de diciembre

El mercado global de los “me gusta” falsos

Un equipo de Primera División de fútbol español en horas bajas necesitaba levantar la moral de la afición y para ello contactó recientemente al consultor digital mexicano Carlos Merlo, según cuenta éste. Merlo asegura que les fabricó unos ultras de mentira gracias a su granja de usuarios falsos de Twitter.

“Iban mal y necesitaban que echáramos porras [animar]”, explica en conversación telefónica desde Ciudad de México. Merlo, de 29 años, dirige Victory Lab, una consultora de marketing digital que ha prosperado gracias al boyante negocio de los seguidores falsos y el spam político en redes sociales. Merlo recuerda que los hinchas ficticios publicaban mensajes del tipo “contigo en las buenas y en las malas” o “somos más que un equipo”.


Detrás de la burbuja de apariencias que ha desvirtuado las redes sociales de España y otros países se esconde una industria integrada por consultoras y trabajadores freelance. Este sector en la sombra presta servicio a políticos, grandes corporaciones, artistas, deportistas, abogados, médicos, chefs y pequeños empresarios. Unos buscan inflar su vanidad o su billetera, aparentando popularidad falsa; otros manipulan a la opinión pública, lanzando campañas de desinformación. Se aprovechan de que el público sigue confiando en indicadores como el número de seguidores en Facebook o Twitter para medir la reputación.

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