sábado 15 de diciembre

El método de control social que genera nuevos presos y satura juzgados

El empleado del supermercado lo descubrió infraganti.

–¿Qué te estás llevando? –le espetó cuando se acercaba a la zona de las cajas registradoras.


La pregunta ingresó como un dardo que da en el lugar indicado. José, de 38 años, llevaba una semana desocupado y respondió sin ocultar su vergüenza: “Está bien, quedate tranquilo, no me voy a escapar”. No tardó de sacar del interior de su campera tres paquetes de fetas de queso Danbo “La Paulina”, tres de jamón cocido Campo Austral y dos de panceta ahumada , según consta en el expediente judicial en el que quedó registrado el hecho.

El episodio ocurrió en marzo de este año en el local de un supermercado –perteneciente a una cadena– ubicado en el barrio de Belgrano, y el diálogo entre el hombre que intentaba robar un poco de fiambre y quien lo descubrió fue reconstruido en por el propio empleado en el juicio abreviado en el cual José fue condenado a 15 días de prisión de cumplimiento efectivo por registrar antecedentes penales. Se trató de un caso de hurto simple en grado de tentativa. Un delito simple de esos que desatan la ira de un sector de la sociedad.

Los nuevos presos

El caso de los fiambres es ilustrativo de una nueva realidad que comenzaron a identificar los fiscales de instrucción de la Capital Federal –consultados por Tiempo– a partir de la implementación de los procedimientos de flagrancia, sólo aplicables a delitos cuya pena prevista no exceda los 15 años de prisión, y que algunos definieron como “los nuevos presos”. Se trata de hombres y mujeres que fueron sorprendidos cuando intentaban robar bienes de primera necesidad como comida, elementos de higiene como jabón o acondicionador, ropa y hasta ramos de flores. A partir de esta aplicación de los procedimientos de flagrancia, todas las personas involucradas en esos casos pasarán, de mínima, entre 24 y 48 horas privadas de su libertad.

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