El metro, el pan, el whatsApp: las grandes protestas de 2019 comenzaron con una chispa de desigualdad

En Sudán fue el pan. En Irán, la subida del precio de la gasolina. En Líbano fue una tasa al uso de WhatsApp y en Chile, el billete del metro. 2019 ha estado marcado por multitudinarias protestas en diferentes rincones del mundo. El descontento responde a un cúmulo de causas muy diversas y complejas, pero a muchos de estos estallidos sociales les une un mismo hilo: un chispazo de desigualdad ante el que la gente dijo basta.

El pan, la gasolina, el WhatsApp o el metro fueron la chispa. La razón de fondo, un coste de la vida cada vez mayor y condiciones económicas muy deterioradas. El descontento expresado en la calle ha acabado llevándose por delante medidas políticas y a gobernantes, entre reclamos que con frecuencia se extienden en el tiempo exigiendo reformas mucho más profundas.


«Hay manifestaciones en diferentes lugares, provocadas por diferentes cosas, pero comparten algunas características. En particular, que las personas sienten que están bajo una presión financiera extrema, el problema de la desigualdad y muchos otros problemas estructurales. Los gobiernos necesitan escuchar a su gente y atender sus necesidades», dijo en una rueda de prensa Stephane Dujarric, portavoz del secretario de la ONU Antonio Guterres. Lo mismo opina la portavoz de la oficina de la ONU para los derechos humanos, Ravina Shamdasan, para la que existe una pauta común: «Poblaciones hartas y enfadadas por las condiciones socioeconómicas, la corrupción, la desigualdad y el aumento de la brecha ricos-pobres».