El negocio de los «Uber» financieros acelera en Uruguay

La modalidad de préstamos entre particulares (peer to peer lending) comenzó a cobrar fuerza en Uruguay el año pasado. Ya hay varias empresas con sus plataformas web creadas para recibir solicitantes de crédito y personas que estén dispuestas a otorgarlo y facilitar el intercambio. Toda la operación puede realizarse de manera informática y sin que los participantes se conozcan entre ellos.

Si se le quitara el toque tecnológico y el nombre en inglés con el cual es conocida mundialmente, la operación se reduce a algo simple: alguien necesita dinero y lo recibe sin que intervenga ninguna institución financiera. El capital se conforma con el dinero de uno o varios prestadores (inversores o ahorristas) que acceden a entregarlo a cambio de una rentabilidad.


Las empresas que intermedian (es decir, ponen en contacto a las dos partes interesadas) no son garantes del dinero y por tanto no tienen responsabilidad en la transacción, aunque ofrecen servicios de gestión de cobro si el negocio sale mal.