El nuevo contrato social también incluye a Clarín

Alberto Fernández estacionó su auto en el garage del Malba, tomó el ascensor y subió directamente al escenario del seminario que organizaba el Grupo Clarín, sin mezclarse con los dueños de empresas y políticos que habían agotado las entradas para escucharlo. Mauricio Macri, en cambio, bajó del vehículo blindado de Presidencia en el mismo lugar, pero decidió dar la vuelta y entrar al Museo de Eduardo Constantini por Figueroa Alcorta. Mientras el ingeniero buscaba captar la atención del Círculo Rojo, el vencedor en las PASO prefería evitar el contacto con los hombres de negocios que no paran de llamarlo. Así como llegó se fue Fernández, en un movimiento que le sirvió para evitar la foto con el derrotado y los pedidos por anticipado para un presidente que todavía no es.

El compañero de fórmula de Cristina Kirchner fue el más aplaudido por una sala que tuvo que ser remodelada para ampliar su capacidad. El candidato oficialista cosechó más aplausos cuando apareció que cuando terminó de hablar. En el multimedios, no lo publican por cortesía pero el seminario del holding que le arrebató a Cambiemos la megafusión Telecom-Cablevisión consagró la imagen pública del despoder para el exjefe de gobierno porteño. Casi “un velorio”, como se dice entre directivos del Grupo.