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lunes 20 de septiembre de 2021
Cursos de periodismo

El paraíso libertario es un inquietante infierno esclavista

Quosque tandem abutere Catilina, patientia nostra? (¿Hasta cuando Catilina, abusarás de nuestra paciencia?) La culpa no es del chancho sino del que le da de comer. Lo postula un viejísimo refrán y razón seguro que no le falta. Cuando observamos en política, en economía o en los medios un fenómeno anómalo, antes de empezar a analizarlo hay que preguntarse quién lo financia. Y tras eso, por qué lo financia. Porque en las respuestas a esas dos preguntas seguramente vamos a encontrar más respuestas -y también nuevas preguntas– que aquellas que estamos buscando.

El fenómeno de la proliferación de economistas libertarios en medios de comunicación y ahora, preocupantemente, también en la política, es un hecho que es necesario analizar con detenimiento y con cierta desconfianza a toda respuesta superficial. Es algo que no deja de ser sospechoso. ¿Cómo es esto? ¿Un día un montón de producciones de programas periodísticos se levantaron a la mañana y decidieron al unísono llamar, consultar y ponerle todo el tiempo una cámara y un micrófono enfrente a diez tipos que hasta hace diez minutos eran diez ilustres desconocidos? ¿Para colmo justo a diez tipos que coinciden todos en una misma ideología de extrema derecha que en el mundo tiene menos adeptos que el trotskismo? ¡Vaya casualidad!. No, seguro que la historia no es así. Lo más sospechoso de todo es que a veces se dé a entender que es así. Si mantenemos este inquietante interrogante en suspenso por un tiempo quizás podamos avanzar en aclarar algo más este opaco fenómeno.

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