El peculiar experimento que logró moderar a «halcones» israelíes

Uno de los ejemplos más claros de debate enconado, de controversia infinita, es la que rodea al conflicto entre palestinos e israelíes. En numerosas ocasiones se ha tomado como paradigma, o como parodia, de problema irresoluble. Moderar las posturas de los extremistas, dadas las circunstancias, parece casi milagroso. Sin embargo, unos investigadores de varias universidades israelíes han descubierto un pequeño truco que puede ayudar a limar los argumentos más radicales en este y otros contextos: la reducción al absurdo.

En uno de los momentos más caldeados del conflicto, el pasado mes de septiembre de 2015, este grupo de científicos decidió intervenir en una pequeña ciudad del centro de Israel, conocida por su alto índice de voto hacia las opciones más derechistas del espectro político. Su intención: comprobar si una campaña de pensamiento paradójico podría moderar las opiniones de los más radicales.