jueves 27 de enero de 2022
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El pezón femenino no, el masculino sí: un absurdo que empezó en 1517 y continúa en Instagram

“Alexa, muéstrame noticias que incluyan la frase ‘enseña un pezón”. La de Alexa es la voz de un programa de inteligencia artificial que no se azora ante el fantasma de una protuberancia rodeada por su aureola de piel rosada: es la voz del sentido común, la voz de la razón. Y recita: “Cristina Pedroche la lía enseñando un pezón por descuido en Instagram”. “Anabel Pantoja enseña un pezón por descuido y acaba rompiéndose en Sálvame”. “Karol G se descuida y enseña un pezón en Instagram”. “Marta López, novia de Matamoros, enseña un pezón en un descuido”.

Queda claro, por la monótona cadencia de los resultados, que un pezón femenino es un asunto problemático cuya muestra en público obedece, unívocamente, a un descuido de su propietaria: mostrar un pezón no es algo que una mujer haga sino algo que le sucede, como si durante un paseo por el parque del Retiro le cayera un rayo en la cabeza. E, igual que con el rayo, es probable que a la desafortunada le acabe saliendo humo de la coronilla. Porque enseñar un pezón en público, siendo mujer, puede dar lugar a titulares tan delirantes como este otro: “A 14 años del nipplegate: lo que realmente pasó en el show de la Superbowl”.

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