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viernes 5 de marzo de 2021
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El pibe de Fiorito que tuvo en vilo al poder

Desde que Diego Maradona dejó de ser el pibe de Fiorito para ser el jugador de fútbol, se convirtió en un símbolo del país pero, también, en un actor político por lo que decía, lo que defendía y lo que atacaba. La clase política lo sabía, al punto que todos buscaron tenerlo cerca en una foto, en un cargo o simplemente no tenerlo en contra. Con aciertos, errores y contradicciones, los últimos 40 años de historia argentina están atravesados por él.

Tras el título mundial de 1978, Cesar Luis Menotti iba a conducir al seleccionado masculino Sub 20 en Japón ya con Maradona, ausente un año antes, como titular, capitán y referente del equipo que sería campeón contra la Unión Soviética en plena guerra fría. Diego era uno de los seis integrantes de ese plantel que debían incorporarse en marzo de ese año al servicio militar obligatorio, pero los jerarcas decidieron darle la eximición y apenas si pasó un día por el Regimiento N°3 de La Tablada a levantarle la moral a los conscriptos. Ya con la Copa en las manos, el equipo tuvo una recepción en la Casa Rosada encabezada por el genocida Jorge Rafael Videla, que había sido cruzado por teléfono con él por José María Muñoz luego de la final en Tokio.

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