lunes 28 de noviembre de 2022
Cursos de periodismo

El poder de la negación

Alberto Fernández podría argumentar en su defensa que lo suyo no es un problema político: la negación es una característica que atraviesa todas las facetas de su vida. Detrás de la gastritis erosiva con sangrado de la que informaron poco los médicos de la Unidad Presidencial hay problemas más graves, que Alberto prefiere minimizar para no actuar en consecuencia. Algo similar, piensan sus amigos de toda la vida, le sucede a la hora de ejercer un poder que le cayó del cielo, producto de la memoria difusa que Cristina Fernández conservaba de su paso por la jefatura de gabinete.

Habituado a actuar como un canciller que se garantiza la amplia cobertura de cada uno de sus viajes, Fernández se descompensó a 15 mil kilómetros de distancia de Olivos y decidió seguir adelante con las actividades más importantes: el encuentro con Xi Jinping para conseguir la ampliación del swap para las reservas menguantes del Banco Central y la cita con Kristalina Georgieva para comprobar una vez que el Nuevo Fondo no se mueve de sus exigencias. Pasadas unas horas del episodio que generó preocupación y del que se informó sin claridad, el Presidente buscó mostrarse como si no hubiera pasado nada.

Fernández viajó escoltado por el ínfimo círculo de funcionarios que se mantiene leal a su conducción y sumó en el camino a Sergio Massa y a Juan Manuel Olmos, el vicejefe de gabinete que quiere tomar el lugar de Juan Manzur para la secta de los porteños. Alguien está confundido: tanto el presidente como el ministro de Economía lo consideran un hombre tan leal como propio.

lapoliticaonline.com  (www.lapoliticaonline.com)