sábado 25 de junio de 2022
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El poder sereno de Joe Kahn, el nuevo director de «The New York Times»

Los pesimistas auguran la muerte del papel, pero cualquier neoyorquino madrugador se topa a diario en su portal con varios ejemplares, asombrosamente gordos los fines de semana, del diario de referencia de la ciudad, The New York Times. De la ciudad y del periodismo, que se mira en el rotativo en busca de inspiración o modelo, o ambas cosas a la vez y alguna más, como un rumbo claro en tiempos de mudanza: de las turbulencias del mundo y del ecosistema informativo. Pilotar el New York Times (con una plantilla de 1.700 periodistas entre sus 5.000 empleados y ediciones en chino y castellano) requiere mano firme y conocimiento del oficio, algo que a Joseph F. Kahn, al que todo el mundo llama Joe y que ocupará a partir de esta semana el trono del periodismo mundial, le ayudará a imprimir “un cambio muy fluido en el liderazgo”, como prometió al hacerse público su nombramiento como director. La serenidad y la solvencia como valores refugio en tiempos convulsos.

El espejo de la Dama Gris, como se conoce al Times, devuelve las tonalidades más brillantes del color que a menudo se desdeña por mediocre: la auctoritas, la reflexión, la reserva por sistema; una discreción patricia, rayana en la invisibilidad. Todos esos rasgos están en Kahn, bostoniano de 57 años, de buena cuna, con ancestros lituanos e irlandeses; hablante de mandarín, ganador de un par de Pulitzer, gestor sutil y firme de la continua actualización del diario hasta convertirse en un modelo informativo, pero también de negocio. Tras años como corresponsal en China, ha sido responsable de la sección de Internacional y desde 2016, al frente de una redacción global que ha crecido en tamaño, complejidad y ambición, número dos del diario. Su figura, aún enigmática incluso en la redacción, parece el reverso de su predecesor, el expansivo y más popular Dean Baquet, pero también el perfecto complemento para apuntalar la nueva madurez de la cabecera. Las fotografías que les muestran juntos, posando, los definen: la risa franca de Baquet frente a la media sonrisa de Kahn.

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