jueves 21 de junio

El riesgo de los laboratorios genéticos caseros

Cuando era apenas un adolescente, Keoni Gandall ya operaba un moderno laboratorio de investigación desde su recámara, en Huntington Beach, California. Mientras sus amigos compraban videojuegos, él adquiría equipo de laboratorio; así, se convirtió en propietario de unos diez dispositivos —entre ellos, un transiluminador, una centrífuga y dos termocicladores— para un pasatiempo que en otra época solo estaba al alcance de estudiantes de doctorado en laboratorios institucionales.

“Solo quería clonar ADN con mi robot de laboratorio automatizado y, posiblemente, hacer genomas completos en casa”, comentó Gandall.


El suyo no es un caso aislado. Desde hace algunos años personas identificadas como biohackers se han abocado a la modificación casera de genes. A medida que se abarata el equipo y se difunden más los conocimientos acerca de las técnicas de modificación genética, surgen más ciudadanos-científicos con ideas para manipular el ADN de maneras sorprendentes.

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