El señor Jung quiere dinamitar el régimen norcoreano con telenovelas

El señor Jung Gwang-il pretende derrocar un régimen que se apoya en la bomba atómica con un arma minúscula y aparentemente inofensiva: el USB y la microtarjeta de memoria. La munición con la que los carga son reality shows surcoreanos como Ahora estamos casados, donde una pareja convive antes de decidir si casarse o no, el taquillazo de Hollywood Objetivo: Londres (London has fallen), o la serie británica Contraataque (Strike Back). Es la versión contemporánea de aquellas emisiones radiofónicas de Radio París o de la BBC que servían de rendija al mundo libre a muchos de los que vivían en dictaduras hace décadas.

El norcoreano Jung —que no tiene aspecto de revolucionario, ni siquiera de agitador social, sino que más bien parece un eficaz funcionario— lleva años haciendo una tarea de hormiguita con la ONG No Chains que espera que logre que sus 25 millones de compatriotas despierten. Que despierten y descubran que ahí fuera hay un mundo que nada tiene que ver con lo que siempre han conocido, la sospecha constante, el miedo más atroz, el gris monótono de una de las dictaduras más crueles de mundo. Ese país que en las imágenes de satélite aparece como un gran agujero negro que destaca entre Corea del Sur y China.