lunes 10 de diciembre

El sorprendente poder de la siesta para ayudarnos a controlar nuestras emociones

Cuando su hija estaba en preescolar, Rebecca Spencer experimentó algo con lo que muchos padres y cuidadores están familiarizados: el poder de una siesta.

Sin siesta, su hija estaba mareada, gruñona o ambas cosas a la vez.


Spencer, una neurocientífica especializada en el sueño de la Universidad de Massachusetts Amherst, en Estados Unidos, quiso investigar qué hay detrás de esta experiencia anecdótica.

“Mucha gente constata que un niño sin siesta está emocionalmente desregulado”, explica. “Eso nos llevó a hacernos una pregunta: ‘¿Realmente las siestas ayudan a procesar las emociones?'”.

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