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domingo 19 de septiembre de 2021
Cursos de periodismo

El sueño de escuchar a Julio Iglesias sin culpa

Alguna vez, de las tantas, que renegué contra Julio Iglesias una gran cantante popular me dijo: “todo lo que vos quieras pero afina como los dioses”. Luego me enteré que un muy prestigioso crítico musical era fanático suyo y tenía su colección completa. Nada de esto pasó inadvertido y sabía que tarde o temprano terminaría escribiendo del asunto. Y se sumaba otra razón: buena parte de mi banda de sonido está poblada de sus discos.

Rememorar aquellas siestas ventosas con las calles vacías no es posible sin Julio Iglesias cantando “Por el amor de esa mujer” en LU11, la emisora de la zona (Tres Lomas). Sin embargo, el despegue total y absoluto llegó en 1975 con el LP “El Amor”. En la tapa, Julio aparece sentado en un sillón de mimbre y contiene himnos como “Abrázame”, “A veces tu, a veces yo”, la rotunda “Quiero”, “Candilejas” y hasta una digna versión de “Mi dulce señor”, de George Harrison. En aquellos tiempos su arreglador era Rafael Ferro, un tipo que conocía al dedillo los secretos de la fabricación de sonidos aptos tanto para un niño como un adulto de setenta pirulos. Ferro tuvo muy claro desde el primer momento que en sus trabajo con Julio la figura era el cantante y que todo lo que él pudiera hacer se remitía a sostenerlo. Y eso no era algo fácil de conseguir en un universo de músicos que no entienden aquello que Aníbal Troilo le decía a su orquesta: “Cuando el cantor agarra el micrófono los músicos hacen cuerpo a tierra”. Pobre Ferro, cierta vez ingresando a Miami mientras el personal de migraciones revisaba sus papeles se puso a decir un montón de sandeces sobre esos funcionarios sin observar que uno de ellos conocía el castellano a la perfección, motivo por el que se le impidió el ingreso con una inscripción en su pasaporte que lo inhabilitaría de por vida para ingresar a USA, tal situación llevó a Julio Iglesias a llamar a su amigo Ronald Reagan y solicitarle el indulto para Ferro, cosa que fue consentida por el cowboy.

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