lunes 17 de diciembre

El sugestivo silencio de Marcos Peña y la última encuesta que sacude a la Casa Rosada

Días atrás Marcos Peña estuvo mirando y analizando encuestas. Es una tertulia que le apasiona y que pocas veces comparte con otros ministros. Siempre ha sido extraño el manejo de los estudios de opinión pública en el macrismo, que Peña monopoliza desde el día en que Mauricio Macri abrió por primera vez el despacho de la jefatura de Gobierno, en diciembre de 2007. En épocas de campaña, por ejemplo -cuando el resto de las fuerzas políticas se ocupa de difundir sus mediciones, por supuesto auspiciosas-, los números se guardan bajo siete llaves y en los períodos estrictamente de gestión son pocos los funcionarios que tienen acceso a ese particular y voluminoso trabajo, que llega a la Casa Rosada una vez por mes y se compone de preguntas de las más extravagantes.

La reserva se deja levemente de lado en los tiempos preelectorales como este, aunque, a diferencia de la conducta clásica del peronismo, las cifras se maquillan cuando exhiben a los candidatos propios con ventaja y se dejan trascender cuando aparecen nubes negras. “Es que este espacio es muy raro”, al decir de uno de los peronistas que habitan Cambiemos.


Algo de eso debe estar pasando por estas horas porque en la cima del poder comenzó a filtrarse un sondeo de la consultora Aresco que desnuda como nunca antes la profundidad de la caída de Mauricio Macri. La encuesta que monitoreó Federico Aurelio, una de las tres que llegan con regularidad a los despachos de Balcarce 50, pone en pie de igualdad a Macri y a Cristina Fernández de Kirchner. El Presidente acumula una imagen positiva del 38% y una negativa del 58%. Creer o reventar: su predecesora reúne cifras casi idénticas. A un año de la batalla final por las presidenciales tiene 39% de positiva y 58% de negativa.

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