El súper auto con el que renace una marca deportiva icónica creada por un argentino transgresor

Hijo de una familia aristocrática, descendiente de un virrey del Río de la Plata, piloto de carreras, amigo del Che Guevara, partícipe en la creación del Diario Clarín, nieto político de uno de los fundadores de General Motors, enemigo de Juan Domingo Perón, propietario de Maserati y hasta diseñador de un auto de Fórmula Uno… El mundo parecía girar alrededor de Alejandro De Tomaso, el argentino que le dio el apellido a una de las marcas de súper deportivos más exclusivos surgidos desde Italia. Una compañía que al cumplir 60 años, se relanza con un modelo que encierra toda la pesada carga que representa ser un De Tomaso: el P72 es un pura sangre del que su padre, si viviera, estaría más que orgulloso.

Es que De Tomaso vivió para los autos. Primero como piloto, después como creador y luego como propietario. Siempre fue audaz. Así transcurrió la vida de este argentino que ya desde joven se encargó de no pasar inadvertido. Jamás vivió apremios: nieto de un inmigrante italiano, nació en 1928. Su padre, un político de raíz conservadora, en los 30 fue ministro del entonces presidente de facto Agustín P. Justo. Y la madre, dedicada a la crianza de sus hijos, acuñaba una fortuna como hacendada ya que era descendiente del Virrey Pedro de Ceballos.


A los 15 años, Alejandro dejó el confort de su hacienda en San Isidro, abandonó la escuela y se fue a San Luis a trabajar en los campos de la familia materna. Al volver a Buenos Aires tras la Segunda Guerra Mundial, empezó a inmiscuirse en la política y el periodismo: acompañó a Roberto Noble en la fundación del diario Clarín, escribió sobre economía en sus páginas y sus comentarios políticos le generaron problemas con el gobierno peronista.