martes 13 de noviembre

El viaje de la prensa en busca de un nuevo modelo de negocio

Hay una noticia fundamental a la que la prensa dedica equipos y recursos. En un concienzudo trabajo de investigación del que poco o nada se publica, los medios se interesan por su propio futuro, que empieza por la supervivencia. El sector se mueve, como apuntaba recientemente A. G. Sulzberger: “La publicidad nunca será suficiente para pagar el periodismo de calidad”. El editor, con 38 años de edad y menos de 12 meses al frente de The New York Times, encarna la quinta generación de una familia que controla ese diario desde finales del siglo XIX y, tras un largo viaje, ha llegado a la misma conclusión que sus antepasados: el periodismo tiene un precio.

Para costearlo, esa cabecera confía en un sistema de suscripciones digitales que en verano ya llegaba a 2,9 millones. Las diferencias con el pasado, no obstante, existen: del niño con gorra que grita ¡extra, extra! a la pantalla conectada: “Llegará un día en el que [The New York Times] sea una organización de noticias solamente digital”, pronosticaba Sulzberger en el foro New Establishment Summit.


En un entorno cambiante, los medios se replantean el modelo de negocio y diversifican sus fuentes de ingresos más allá de la publicidad; así lo hacen The Washington Post, The Economist, Wired, Vanity Fair, Le Monde, The Telegraph, Le Figaro, Financial Times, La Stampa, Corriere della Sera, Bild, Los Angeles Times, The Boston Globe, The Wall Street Journal o De Correspondent, que sin recurrir a anuncios y en un mercado tan localizado como el holandés ha superado los 60.000 suscriptores en sólo cinco años.

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