lunes 23 de mayo de 2022
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En América Latina, «la gran renuncia» debería llamarse «la gran supervivencia»

Una línea zigzagueante de 3,185 kilómetros funciona como la marca de fuego de la desigualdad. La frontera entre Estados Unidos y México es mucho más que una zona que divide a dos países, porque las coordenadas indican, además de la información geográfica, la evidencia de las contrastantes realidades sociales y económicas. Los datos del mercado de trabajo, por ejemplo, responden a esta disparidad: mientras que en Estados Unidos el desempleo está en su nivel más bajo en casi dos años, en América Latina recién se recuperaron 70% de los empleos destruidos durante la primera parte de la pandemia. Pero la brutalidad del contraste no radica únicamente en la velocidad de la recuperación, sino en algo clave: qué tiene para ofrecerle el sistema económico a los trabajadores al norte y al sur del continente.

Miremos los datos del año pasado. Durante gran parte de 2021 se produjo en Estados Unidos una situación singular en el mercado laboral. En medio de la reactivación de la economía posconfinamiento, una gran cantidad de trabajadores eligieron renunciar a su trabajo. Es tan masivo y llamativo el fenómeno que hasta tiene nombre: “la gran renuncia”. Los últimos datos publicados por el Departamento de Trabajo estadounidense muestran un récord histórico: alrededor de 4.5 millones de personas renunciaron a sus empleos en noviembre. Más al sur, en el mismo continente, la situación de las y los trabajadores latinoamericanos es casi antagónica, porque alrededor de 50% trabaja en la informalidad y, más que buscar nuevas oportunidades, la lucha es por la subsistencia.

washingtonpost.com  (www.washingtonpost.com)