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jueves 29 de julio de 2021
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En Bolivia hubo armas, municiones y hasta espías argentinos

La colaboración del gobierno de Mauricio Macri con el golpe de Estado de Bolivia en 2019, que terminó con la presidencia de Evo Morales, va mucho más allá del envío de una decena de gendarmes para proteger al embajador, como quiso justificarse la titular del PRO, Patricia Bullrich. Según un informe realizado en el ámbito del Ministerio de Seguridad, el material bélico remitido fue mayor al que agradeció por nota el jefe de la Fuerza Aérea boliviana de esos días.

Surgen una serie de inconsistencias fruto de los datos que maneja la policía de Bolivia y que compartió con la Argentina, en las que, por ejemplo, aparecen menos cartuchos de balas de gomas que las registradas como enviadas o ni siquiera figuran las granadas de mano ni spray anti tumulto. Pero además, el plazo de permanencia de ese contingente, previsto para enero de 2020, se extendió hasta junio del año pasado. Al retornar, los gendarmes entregaron un informe donde dicen que utilizaron, por ejemplo, las 70 mil municiones que transportaron. A este informe hay que agregar la investigación que abrió la interventora de la AFI, Cristina Caamaño, para determinar cuál fue el rol que jugaron los dos agregados que tenía la Agencia Federal de Inteligencia en las ciudades de La Paz y Santa Cruz, que remitían información de manera continua desde Bolivia y se debe determinar cuál fue el destino de esos datos. En este contexto es que se enmarca el reiterado pedido de disculpas al gobierno y pueblo de Bolivia que realizó el presidente Alberto Fernández, cuando desde Tucumán dijo que lo avergüenza “que un gobierno argentino haya mandado armamento para parar la protesta de un pueblo que se levantaba contra un golpe militar”.

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