sábado 18 de agosto

En busca del primer ser humano fotografiado en toda la historia

A principios del siglo XIX el ser humano llevaba siglos experimentando con diversos procedimientos fotográficos primitivos. El más conocido es la cámara oscura: una herramienta antiquísima que fue clave para desarrollar la técnica pictórica occidental y el dominio de la perspectiva. Aquellas técnicas permitían reflejar una imagen externa en una superficie cualquiera. Sin embargo, no fue hasta finales del siglo XVIII cuando tal reflejo pudo plasmarse de forma permanente.

El hito corresponde a un aventurero francés llamado Joseph Nicéphore Niépce, cuyo heliógrafo de 1826 es reconocido universalmente como la primera fotografía de la historia. Niépce utilizó una plancha de peltre químicamente tratada con betún a la que expuso durante ocho horas: posteriormente, la bañó en disolvente de lavanda y aceite de petróleo blanco, lo que resultaba en una suerte de revelado primitivo que, de forma singular, inmortalizaba lo que la cámara había reflejado.


Al igual que Niépce, muchos otros experimentadores de la época andaban trasteando con herramientas que permitieran robar la luz y detenerla en una superficie dada. Uno de ellos era Louis Daguerre, cuyos intereses afines le llevaron a conocer a Niépce. Ambos intercambiaron conocimientos durante algunos años poco antes de que el primer fotógrafo de la historia falleciera en 1833. Fue entonces cuando Daguerre, célebremente, continuaría con sus investigaciones, culminadas en 1839 con la creación y divulgación del daguerrotipo.

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