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jueves 22 de abril de 2021
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En Cuba, la solidaridad médica se ha convertido en un gran negocio

Antes de marcharse de la isla, los 52 miembros de la brigada médica cubana que viajaron a Italia a prestar ayuda sanitaria para combatir al coronavirus en Lombardía —la región más afectada del país europeo— posaron ante la prensa. Los médicos y enfermeros se enderezaron sus batas blancas, se amontonaron unos al lado de otros, tomaron en sus manos unas pequeñas banderitas de papel de ambas naciones, colocaron delante de ellos una fotografía en blanco y negro de Fidel Castro y sonrieron a los flashes. “Sabemos que ustedes van a poner en alto el nombre de la Patria y confiamos en que se van a cuidar”, escucharon leer. Era el mensaje que les enviaron Raúl Castro, primer secretario del Partido Comunista, y Miguel Díaz-Canel, presidente de la República.

No sorprende —ni tampoco es casual— que los dos máximos líderes cubanos se interesasen primero por el lugar simbólico donde quedará la “Patria” tras el gesto altruista de brindar ayuda médica a una nación necesitada y, después, en segundo plano, por la salud de la brigada. El comunicado de Estado a modo de mensaje fue sincero: en Cuba, la patria está por encima de todo y todo lo que contribuya a ensalzarla es bienvenido a cualquier costo. Castro y Díaz-Canel solo escribieron un par de líneas que describen una pequeña parte de la esencia del totalitarismo.

washingtonpost.com  (www.washingtonpost.com)