domingo 19 de agosto

En la era actual, reputación mata información

Cualquiera podría pensar que una de las empresas de cresta de ola tecnológica más exitosas del mundo elige y capta sus empleados mediante un sofisticado algoritmo, como el que usa para el corazón de su modelo de negocios . Y sin embargo, desde su fundación en 1998, Google logra que más de la mitad de sus nuevos empleados ingresen como “referidos” de personas que ya trabajan en la empresa. En algunos años la proporción superó el 70%, siempre fue de más del 50% y el porcentaje no baja, a pesar de los avances en inteligencia artificial.

El caso, que está contado en el libro Work Rules, de Laszlo Bock, es para el emprendedor Carlos Miceli una de las facetas donde se manifiesta una paradoja emergente de esta nueva era: la reputación, con el avance de la tecnología, pasó a ser aún mucho más importante que la información. “Sobre todo con las redes sociales , se desinclinó la cancha en el mercado de talento y hay mucha menos asimetría de información entre el empleador y los potenciales empleados. En LinkedIn y otras plataformas todos comparten sus impresiones sobre las diferentes culturas de trabajo. Tanto para las empresas como para los empleados la información no es tan importante como la reputación”, explica Miceli.


Gloria Origgi es una filósofa italiana e investigadora del Centro Nacional Francés para la Investigación Científica (CNRS). El año pasado, Origgi escribió un libro sobre este tema y dos semanas atrás publicó un artículo en Aeon titulado: “Dígale adiós a la ‘era de la información’: Todo se trata de reputación ahora”. “Hay una paradoja subvaluada en el campo del conocimiento, que juega un rol pivotal en las democracias liberales e hiperconectadas: cuanto mayor es el volumen de información que circula, más utilizamos y nos recostamos sobre dispositivos reputacionales para evaluar los datos”, sostiene Origgi.

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