En qué gastará el Estado en 2018

La ley de presupuesto es la principal institución con la que el Estado decide sobre la utilización de los recursos públicos. Cumple dos grandes funciones. Por un lado, brinda a la sociedad una estimación de los ingresos del Estado, que si bien no presenta un carácter vinculante, sirve de base para determinar las necesidades de financiamiento. Por otro lado, constituye una autorización de gasto que el Poder Legislativo le otorga al Ejecutivo. Finalmente, el Presupuesto habilita mecanismos de financiamiento para el Ejecutivo toda vez que los recursos estimados pueden ser inferiores a los gastos autorizados, o bien, resulta conveniente financiarlos a plazo.

El Presupuesto es entonces la herramienta que tiene el Gobierno para distribuir los gastos con el objetivo de satisfacer las demandas de la sociedad. Esta distribución necesariamente refleja una elección respecto a cuánto, en qué, y dónde gastar: el Presupuesto es un medio para informar a la sociedad el destino planeado de los recursos.


El Presupuesto, por último, refleja el resultado del debate de las distintas áreas del gobierno nacional, los gobernadores, los legisladores y representantes de las fuerzas políticas, y los exponentes de la sociedad civil en cuanto a las prioridades de política pública y las estrategias para darles tratamiento. En este sentido, la instancia de aprobación en el Congreso representa solamente “el tramo final” de un largo proceso que toma lugar todos los años.