Encuestas: el peligroso subibaja de Macri y Cristina

“Estamos durmiendo sobre un volcán… ¿Acaso no lo ven? Se avecina una tormenta”, era la queja del político Alexis de Tocqueville ante sus pares franceses en 1848, días antes de que se desencadenase la ola revolucionaria que pondría a toda Europa de rodillas. A pesar del anacronismo, parecería que un temor similar al que tenía el precursor de la sociología moderna hizo mella en el Gobierno nacional. Ante la presión de varias encuestas que detallan que el año arrancó mal para el oficialismo, con el agravante de los “cuatro o cinco errores” que el propio Macri admitió, se decidió cambiar la estrategia. Un Presidente distinto para un momento distinto: el PRO sabe que hay menos menos margen en un 2017 electoral y mandó a su mejor jugador a salir con los tapones de punta en el Congreso. Cada voto cuenta.

Directo al choque, lejos del espíritu zen que suele querer mostrar el oficialismo, la novedad del discurso de apertura de las sesiones legislativas fue la nueva faceta de Macri: con los colmillos afuera, polarizó con el kirchnerismo en cada oportunidad que se le presentó. “Fuimos a marcar la cancha, sobre todo ahora que se puso de moda hablar mal del Gobierno y querer instalar la idea de que somos todos tarados. No somos iguales al gobierno anterior”, fue la explicación que le dio a NOTICIAS uno de los más altos funcionarios oficialistas.