Entre China y Estados Unidos: el dilema de Australia

Australia tiene que afrontar uno de los desafíos más embrollados de su política exterior. Dependiente económica y comercialmente de China, pero alineada con EE. UU. en temas de seguridad, Canberra se encuentra en medio de la interrogación geopolítica del momento. La cambiante visión de Trump en cuanto al papel que Washington tiene que jugar en Asia y el creciente interés de China por expandirse en el Pacífico han aumentado las tensiones y estrechado el margen de maniobra de Australia.

El pasado noviembre el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico se convirtió en un campo de batalla para Washington y Pekín y, finalmente, cerró sin emitir una declaración conjunta, un fracaso sin precedentes en 25 años que hizo saltar las alarmas en Canberra. Análisis y reflexiones sobre la posición de Australia ante una brecha cada vez más evidente entre EE. UU. y China inundaron las páginas de la prensa australiana.


Para entender los elementos que han conducido a Australia hacia esta encrucijada y las opciones que tiene para responder ante la situación en un escenario regional cada vez más volátil, es necesario comprender el papel que juegan los tres poderes de este triángulo estratégico en el Indo-Pacífico, así como las relaciones bilaterales entre ellos.