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lunes 26 de julio de 2021
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Entre el aumento de la comida y el aislamiento, unos 10 millones de argentinos van a comedores

El encarecimiento de los alimentos en lo que va del año ha impedido que la asistencia de personas a los comedores populares retornase al nivel prepandémico. A principios de 2020, unos 8 millones de argentinos iban a los merenderos a buscar comida y en el peor momento de la cuarentena estricta del año pasado llegaron a ser 11 millones. A fines de 2020, con la reactivación económica, la cantidad bajó a 10 millones, pero se estabilizó en ese nivel porque los ingresos laborales resultan insuficiente para pagar productos cada vez más caros, según reconocen en el Ministerio de Desarrollo Social. En las últimas semanas, con el regreso de las restricciones, aun con los últimos días de confinamiento rígido, la demanda se mantuvo intensa, a pesar del aumento del monto y de la cobertura de la tarjeta Alimentar. Incluso en algunos comedores la asistencia aumentó.

En Desarrollo Social aún no tienen las cifras de cuántas personas fueron a los merenderos en esta semana de regreso al aislamiento. Sin embargo, no esperaban una afluencia mayor dado el pago de la tarjeta Alimentar el pasado día 21, el hecho de que el cierre total sólo duró tres días hábiles y porque muchos trabajadores informales igual salieron a changuear para subsistir en el día a día.

En el Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE), que lidera Juan Grabois, mantienen 15 ollas populares en la sede de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP) en el barrio de Constitución. Allí, entregan entre 2.700 y 3.000 raciones los mediodías de los lunes, miércoles y viernes. Esta semana la asistencia «no cambió mucho, pero desde la pandemia se estancó en un piso complicado», cuentan en el MTE.

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