18 C
Buenos Aires
martes 1 de diciembre de 2020
Cursos de periodismo

Entre el streaming, el «autoevento» y el lento regreso a las salas surge un nuevo tipo de público

A mediados de la semana pasada se conoció el caso de Tyler Tompkins, un residente de California que pagó 220 dólares para un viaje en avión de tres horas hasta Austin (Texas) con el tiempo suficiente para reservar online una entrada al cine, ver dos veces la misma película y regresar en el día a su casa. La historia revelada por Variety, la publicación más leída y consultada por la industria global del entretenimiento, surge hasta hoy como la manifestación más extrema de las nuevas conductas surgidas a partir de los cambios que el coronavirus planteó en este terreno desde que impuso su inquietante realidad.

La pandemia mantiene los cines cerrados en toda California, la región desde la cual se irradia al mundo todo el poder de la industria del entretenimiento. Pero ese despliegue gigantesco de recursos y de billetes no le permite a un simple fanático del cine cumplir con un rito que hasta marzo era lo más habitual del mundo: pagar una entrada para ver en un complejo cerca de su casa un estreno en pantalla grande.

lanacion.com.ar  (www.lanacion.com.ar)