miércoles 25 de mayo de 2022
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Entre la ola de frío y la «tarifa plana de facto»: por qué el Gobierno no vio venir una bomba política

Para quienes supieran leer entrelíneas, el tarifazo era algo que los dirigentes del PRO venían insinuando desde la campaña electoral: detrás de cada crítica al colapso del sistema energético y a la irracionalidad del esquema de subsidios, se entendía lo que se estaba pergeñando.

Es por eso que hoy muchos manifiestan sorpresa por cierta falta de previsión -y no sólo climática- en la forma en que los funcionarios del área energética manejaron el tema, a punto tal que las subas de tarifas adquirieron la dimensión de una bomba política.

Ya en enero de 2016, las empresas y los consumidores residenciales sabían que se avecinaba un final del verano complicado por la utilización de los aires acondicionados.

Lo mismo podía suponerse con la llegada de los fríos del invierno, con la masiva utilización de las estufas y de los aires frío-calor.

El primer traspié serio ocurrió a mediados de abril. «Aunque parezca un shock, es una aplicación gradualista», aseguró el ministro Juan José Aranguren cuando las cámaras Pymes protestaban por aumentos de hasta 1.700% en sus facturas.

Al poco tiempo, la ola de indignación sumó a los clubes de barrio. El Gobierno debió reconocerles una tarifa social para apagar el conflicto.

La primera pregunta que surge siete meses después de la asunción de Macri refiere a lo más lógico: por qué no se previeron estos saltos en los costos de los usuarios, impagables para muchos de ellos.

¿De qué manera, una situación prevista (el anunciado retoque en el cuadro tarifario), terminó convirtiéndose en algo inmanejable? Algunas de estas cuestiones tienen respuestas técnicas, otras están vinculadas con cuestiones políticas. Pero también estan las que no tienen una respuesta «lógica».

Un técnico del ministerio de Aranguren se sincera, en diálogo con iProfesional. Pide reserva de su identidad, y cuenta: «Acá lo que distorsionó todo fueron las menores temperaturas. Un frío más crudo justo cuando aumentás las tarifas de gas. El timing fue el peor».

Durante abril, cuando empezó el nuevo cuadro tarifario, las temperatura promedio fue de 10 grados. Contra 13,3 grados de abril de 2015 y de 12,6 grados de 2014.

Frente a esta inclemencia, la demanda de gas para calefaccionarse se incrementó «casi 50%», según comentó el jefe de Gabinete, Marcos Peña.

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