jueves 13 de diciembre

Entre lo útil y lo invasivo: la inteligencia artificial llega a las cámaras

Actualmente está pasando algo extraño, aterrador y sublime que aumentará la complejidad de todo lo que sabías sobre las imágenes: ahora las cámaras tendrán cerebros.

Hasta hace algunos años, casi todas las cámaras —ya fueran de teléfonos inteligentes, tradicionales o de vigilancia de circuito cerrado— eran como ojos desconectados de cualquier tipo de inteligencia.


Captaban cualquier cosa que les pusieran enfrente, pero no entendían nada de lo que veían. No comprendían ni siquiera los hechos básicos del mundo. Por ejemplo, es una locura que en pleno 2018 tu teléfono inteligente no detecte automáticamente cuando te hayas tomado fotos sin ropa, ni te ofrezca almacenarlas bajo un nivel especial de seguridad.

Sin embargo, todo eso está cambiando. Hay una nueva generación de cámaras que entienden lo que ven. Son ojos conectados a cerebros, máquinas que ya no solo captan lo que les ponen enfrente, sino que pueden hacer algo al respecto —lo que le abre la puerta a posibilidades fascinantes y, a veces, aterradoras—.

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