Entrenar las mentes contra la inflación: el test del calefón

¿Cómo pudieron insectos diminutos como las hormigas sobrevivir durante más de 100 millones de años en la Tierra sin extinguirse ni frente a las mayores catástrofes? Los estudiosos de esas colonias coinciden en la respuesta: su conciencia colectiva, su capacidad de trabajar en equipo y de sacrificar bienestar individual por ayudar a la comunidad fueron el corazón de su resistencia. ¿No será que en la lucha contra la inflación están faltando algunas de esas cualidades?

En 2018, en una investigación que hicimos en el IIEP-Baires (UBA) con Sandra Maceri, filósofa y epistemóloga, detectamos algo interesante sobre los comportamientos frente a los precios: si bien en el país está muy instalada la idea de subir precios cuando sube el dólar, cuando crece la demanda, cuando escasea un producto, o cuando hay posibilidad de exportar más caro, a menudo esas acciones las hacemos o las aceptamos por patrones aprendidos, sin reparar en efectos ni en alternativas posibles.


Lo detectamos a través de un ejercicio simple con la siguiente consigna: “Imaginemos que usted fabrica calefones. Su empresa tiene capacidad de producir 500 al mes y los vende a un peso cada uno. Pero una empresa de Brasil decide comprarle 400 calefones al mes pagándole dos pesos por unidad porque el tipo de cambio lo favorece. Al exportar 400 calefones, solo le quedan 100 para vender en su país y puede venderlos al precio que desee, porque es el único productor. ¿A cuánto vende los 100 calefones?”