miércoles 14 de noviembre

Entrevista inédita a David Foster Wallace, rescatada en el 10º aniversario de su muerte

David Foster Wallace, nacido en 1962 en Ithaca (Nueva York), es uno de los narradores más influyentes del panorama literario internacional de las últimas décadas, y su magnum opus, La broma infinita, una novela que rebasa el millar de páginas e incorpora más de 400 notas que constituyen otras tantas ramificaciones tentaculares de la narración central, marcó un hito en la historia de la literatura reciente. Convertido en un mito que trasciende la esfera de lo literario, su influencia sobre narradores de todas latitudes no hace sino aumentar con el transcurso del tiempo. Hoy, 12 de septiembre, se cumplen 10 años de su muerte. Las circunstancias de aquel trágico suceso son muy conocidas. Aquella tarde, su mujer tenía una inauguración de sus obras pictóricas en una galería ubicada en las cercanías de Claremont, California, donde vivía la pareja. De manera un tanto inesperada, en el momento de salir, David Foster Wallace anunció que prefería quedarse en casa. Cuando su mujer regresó lo encontró ahorcado en el garaje de su vivienda. Su reputación había ido creciendo de manera paulatina, convirtiéndolo en un icono de lo que habría de ser la literatura del futuro. La broma infinita no es más que parte de un legado enormemente rico y complejo, que incluye obras fundamentales también en el ámbito de la no ficción. La entrevista inédita que se ofrece hoy en EL PAÍS forma parte de una serie de conversaciones que mantuve con el autor durante varios años a partir de 2000, y se integra en el libro Walt Whitman ya no vive aquí [que publica la próxima semana Sexto Piso]. Una de ellas ya se publicó en EL PAÍS en 2002. Otras grabaciones de los encuentros se quedaron traspapeladas durante más de 15 años. Recientemente recuperé una de las cintas ordenando mi despacho de la universidad Sarah Lawrence College.


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