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viernes 23 de abril de 2021
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Ernesto Savaglio, uno de los 5 grandes de la publicidad argentina

Conocí a Ernesto Savaglio en una extrañísima reunión para crear una nueva empresa. El y yo estábamos ahí pero ninguno entendía nada. No nos lo dijimos, claro, hasta mucho tiempo después. La empresa se creó y fue un desastre y un día, cuando nos volvimos a juntar (por segunda vez, ahora para cerrarla) me preguntó mientras nos despedíamos: “tendrás tiempo para tomarte un café?” “Ahora?” “No, un día de estos, cuando estés tranquilo.” “Dale, semana que viene”. Fue entonces que descubrí que con Ernesto no podías hablar cinco minutos: necesitabas tres horas como mínimo. Lo fui a visitar a su agencia y en esas tres horas me dijo que quería que fuese a trabajar con él. Estuvimos varios meses yendo y viniendo, incluyendo un partido de Libertadores en la cancha de Boca y una visita a su campo, ese que había alojado alguna vez a Maradona. Finalmente empecé a trabajar en la mítica Savaglio.

Por supuesto, a pesar de haberlo conocido recién en ese momento, todos sabíamos quién era Savaglio desde mucho antes, y hoy, a varios años de aquel momento, lo reafirmamos: uno de los 5 grandes de la publicidad argentina. Ernesto apareció de la nada, creando una de las campañas de publicidad más famosas de la historia desde adentro de la empresa y no desde una agencia (debe ser el único caso exitoso de una agencia in-house). Todos -incluso él mismo- mencionan a esa campaña como emblemática. Yo no comparto tanto esa idea: la marca era Angelo Paolo, una marca menor y, además, argentina. Es cierto que la campaña era brillante, pero lo que marcó una inflexión en la historia de nuestra publicidad, fue un aviso para diarios hecho para una marca grande y extranjera, Carrefour. Ese aviso, ese único aviso, que tuvo el mismo impacto que Think Small para los Estados Unidos, fue el que dio origen a la mejor década de la publicidad argentina. “Carrefour tiene los huevos por el piso” permitió que los mejores creativos publicitarios supieran que se podía hacer publicidad desprejuiciada, irreverente y provocadora incluso para las grandes

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